Es la vida que se va

Es la vida que se va
y no vuelve jamás,
es la distancia y el tiempo,
los sueños olvidados
en el baño de aquel bar,
el humo de cigarro en tu boca,
mis manos vueltas locas
y tu mirada que no miro más allá.

Fue la complicidad y la huida,
mis versos, mis palabras pérdidas
y esa soledad que se disipa al amar.
Fueron los caminos recorridos,
los días contigo:
semanas, meses y años
vueltos siglos.

Fueron los tragos de tinto
en que nos perdimos,
los momentos al borde del abismo
y la esperanza de lo mismo;
tus pasos en la azotea de mi cabeza,
las llamadas de auxilio
y mi entrega,
la certeza y las cerezas.

Eras tú más que yo mismo,
era yo jugando en el precipicio
con las estrellas que un día subimos,
era: “adiós”, “hasta luego”,
“buenas noches”, “tengo sueño”.

Era el sueño de tus besos
y una pesadilla el deseo.

Es el tiempo el que se va,
los tulipanes marchitos,
el amor… tu recuerdo
que aún sigue vivo.

Roberto Noguez Noguez

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