La casa


La casa huele a pino y a café,
ya casi es navidad
pero no hay regalos bajo el árbol,
sólo motas de polvo y recuerdos
de una infancia marcada
por la muerte y la soledad,
ecos de risas perdidas en las paredes,
huellas de los primeros pasos,
del amor y las últimas caricias,
de noches con amigos,
whiskys y tabaco hasta el amanecer.
Y vendrá el año nuevo
lleno de despedidas,
de mañanas grises en aeropuertos
con vuelos perdidos
y cenizas en la cama,
cambio de direcciones y cerraduras,
con maletas deshechas
y esperanza.


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