A esa hora

A esa hora de la mañana
donde se cruza el quinto cigarro
con la segunda taza de café,
cuando escribir se vuelve un juego atroz,
como deshojar margaritas
y los recuerdos se vuelven
un pinchazo feroz del tiempo,
cuando llega la certeza y la podredumbre
de que mi voz ya no suena en tu cabeza
y la forma de olvidar
es contando inmundicias humanas,
y mi boca sangra sin decir nada,
cuando el frío me golpea
en plena primavera
y se mezcla con el insomnio
y otro cigarro mientras
armo este crucigrama en mi cama,
cuando los perros al amanecer
ladran a mi sombra en la ventana
y el corazón se hunde en un charco,
cuando las palabras ya no alcanzan,
a esa hora cuando te vas…
y ya no llamas.







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